el noble vicio de chivarse

Este ha sido el resultado de las primeras cuarenta y ocho horas de la ley antifumadores o ley Pajín, por aquello de bautizar a la norma con el apellido de su impulsora, como ha ocurrido con la ley Sinde. Es ley antifumadores porque si de verdad el enemigo fuera el tabaco y el tabaquismo las medidas a tomar hubieran sido otras.

Triste resultado, segura y lamentablemente vendrán más, para una ley cuyo objetivo debiera ser alcanzar mayor convivencia y respeto entre los dados al antaño noble, hoy denostado, vicio del tabaco y los que prefieren entregarse a otros. Porque quien más quien menos tiene sus vicios, confesables o no, más molestos para el prójimo o menos.

En pocos casos es tan sencillo mirar a los dos lados separados y enfrentados por la ley Pajín y comprender, y hasta incluso compartir, las razones aludidas por unos y por otros. Ahora bien, la ley está para cumplirla.

Sin embargo no parece buena idea animar a al chivatazo, a pesar de que algunos miembros de este gobierno de esto de chivarse saben mucho. Porque si por dejar de lado el antaño noble, hoy denostado, vicio del tabaco, se ha de caer en el siempre sucio vicio de chivarse, más vale morir ahogados en una nube de humo que acabar convertidos en una banda de acusicas.

Un pensament sobre “el noble vicio de chivarse

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