120 años desgastando la piedra

web_MG_0260Desde hace más de un siglo, cada noche del mes de octubre, decenas de personas, mayores y jóvenes, recorren la ciudad rezando el Rosario y mantienen con vida una de las tradiciones más antiguas de Torrent

“El Rosario es sencillo, para personas sencillas de alma humilde, como la ola que va desmoronando un acantilado abrupto que se asoma al mar”. Así se explica, para el párroco de la Asunción de Nuestra Señora de Torrent, don Juan José Llorens, la vigencia de una de las tradiciones más arraigadas de la ciudad.

Durante el mes de octubre, docenas de personas, muchos jóvenes, recorren los alrededores de la parroquia de la Asunción rezando el Rosario. Las avemarías se cuelan en las casas del vecindario que al paso de la comitiva, interrumpen su actividad y abren portales y ventanas. Como cada mes de octubre desde hace más de un siglo.

En 1891, el papa León XIII firmó la encíclica Octobri mense sobre la devoción al Santo Rosario, especialmente en el décimo mes del año. Siguiendo los mandatos del Sumo Pontífice, gran promotor de esta devoción mariana a la que dedicó varios documentos de su magisterio, la cofradía de la Virgen del Rosario, que había sido fundada en febrero de 1606, organizó el primer Rosario público.

La costumbre era rezar el rosario por la calle y recoger dinero con unas huchas por las casas del recorrido, según narra el cronista oficial de Torrent, José Royo, en el libro publicado por el 400 aniversario de la cofradía. Hasta mediados del siglo XX el Rosario recorría las calles de los alrededores de las parroquias de la localidad así como del convento de Monte-Sión, acompañado por un grupo de músicos.

Sólo los domingos estaba permitida la participación de mujeres y niñas, que se colocaban en los primeros puestos de la procesión. Seguían los varones. El sacerdote o fraile que dirigía el rezo se colocaba delante de la imagen de la Virgen. Los músicos iban repartidos por el medio.

Hoy, 120 años después, sólo la apariencia de los participantes, el aumento del tráfico y las reformas en calles, plazas y edificios delatan el paso del tiempo. Sólo se han producido dos cambios importantes. El Rosario sale ahora todos los días de la parroquia de la Asunción y recorre su barriada sin dejar de pasar por ninguna de las calles que pertenecen a esta comunidad parroquial. Los domingos, en lugar de por la tarde, se celebra por la mañana, antes de la primera misa. Por lo demás, la estampa es prácticamente idéntica.

Minutos antes de las 9 de la noche, por las calles de la Iglesia, San Juan de Ribera, Hernán Cortés, la Mota y Hospital los fieles llegan a la puerta de la parroquia mientras el pequeño grupo de músicos afina sus instrumentos. Los clavarios reparten tareas.

La cruz y los cirios que guían la comitiva toman posición según el recorrido del día, hacia la calle Iglesia o hacia San Juan de Ribera. Mientras las campanas dan las nueve y suena la copla con la que se llama al rezo, tras los faroles y la cruz que encabezan la procesión los participantes forman dos hileras. Cada fila reza una parte de la oración. Rezadas diez avemarías, el repiqueteo metálico de una pequeña campana señala el fin de cada uno de los cinco misterios que se rezan. La comitiva se detiene en cada uno y se ofrece el siguiente por alguna intención concreta.

web_MG_0295Como décadas atrás, apenas ha pasado media hora cuando se han rezado los cinco misterios correspondientes y regresa la comitiva. El rezo concluye con el canto de los gozos a la Virgen, que cambian según el día de la semana. Las voces de los rosarieros -la presencia de mujeres sigue siendo testimonial- inundan el templo apenas iluminado con las luces del altar del Rosario con un canto que sobrecoge por su fuerza y solemnidad. Los participantes se multiplican el 1 de noviembre. Esa noche, los 20 misterios del Rosario completo se rezan por los difuntos con un recorrido más largo.

En un siglo tampoco ha cambiado el papel de los clavarios. “Asumen el protagonismo del rezo del Rosario, ellos mismos abren la procesión con la cruz y los cirios, dirigen la oración y llevan a hombros la pequeña anda con la imagen de la Virgen”, explica el presidente de la cofradía, Xavi Llópez. “Uno de los objetivos de la cofradía es la difusión del Rosario entre los jóvenes”, añade.

Son jóvenes de entre 18 y 20 años y además del Rosario, son parte activa en otros actos como la Aurora en Adviento y Navidad, la fiesta en junio de San Luís Gonzaga, patrón de la juventud y copatrón de la cofradía, y l’Entrà de la Flor, en febrero. Durante todo el año, la misma imagen de la Virgen que preside el Rosario visita sus casas.

Después de algunos años de escasa participación, hoy el número de fieles roza cada día el centenar. Mayores, niños y jóvenes mantienen con más vida que nunca una de las manifestaciones de piedad popular más antiguas de la ciudad y que ha sabido mantener su identidad y su esencia y sobrevivir al crecimiento, expansión y modernización de Torrent.

Pero no es solo cuestión de tradición. “¿Aún no sabéis por qué ha durado más de un siglo esta práctica sencilla de rezar el rosario a diario por la calle?”, se pregunta don Juan José Llorens.

“El mundo es como un acantilado, duro como la roca por sus graves problemas y contra el que nada pueden hacer los poderosos. Sólo el suave vaivén de las avemarías erosiona la dureza del corazón del los hombres endurecido como roca; la fuerza humilde de la fe rompe la dureza del corazón de quien crea los problemas”.

web_MG_0299Depósito de antiguas tradiciones
De todas las manifiestaciones locales de religiosidad popular, la Cofradía de la Virgen del Rosario y San Luis Gonzaga cuenta con el calendario más intenso y es depósito de las tradiciones más antiguas que perviven en la ciudad. El curso comienza en junio con la celebración de San Luis Gonzaga, patrón de la juventud y copatrón de la Cofradía. Es el primer acto en el que participan los clavarios recién elegidos.

En diciembre, dejado atrás el intenso mes de octubre, la fiesta de la Inmaculada Concepción marca el inicio de otro “tiempo fuerte”. Desde el 8 de diciembre hasta el 6 de enero, todos los domingos y el 26 de diciembre, la Aurora recorre al amanecer las calles de Torrent entonando coplas antiquísimas y llamando al rezo del Rosario.

Los cofrades y clavarios son parte activa en una de las fiestas más populares y antiguas de Torrent: l’Entrà de la Flor. El 1 de febrero se ofrece a la Virgen una rama de almendro en flor como símbolo de la inminente llegada de la primavera. Al atardecer, la rama es trasladada entre el fuego de los cohetes desde las parroquias de San Luís Beltrán hasta la Asunción de Nuestra Señora. El acto concluye con una cordà a los pies de la Torre.

El año concluye solemnemente el primer domingo de mayo con la misa mayor y la procesión, tras la cual se nombra a los jóvenes clavarios del siguiente año.

Lea aquí el Torrent Informatiu nº 6

Un pensament sobre “120 años desgastando la piedra

  1. Retroenllaç: El Rosari « Miope

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