El testimonio personal es más útil que los discursos para transmitir la fe en la universidad

Un crucifijo, un libro de los Evangelios o una imagen de la Virgen sobre la mesa del despacho puede ser más eficaz en la trasmisión de la fe que un largo discurso catequético en la universidad actual, a la que llegan jóvenes sin formación cristiana y que, en muchos casos, no han recibido el bautismo.

Así lo manifestaron algunos de los profesores universitarios que participaron el pasado martes en una reunión con el arzobispo de Valencia, monseñor Carlos Osoro.

El encuentro lo organizó la Pastoral Universitaria de la comisión diocesana de Educación, que preside el sacerdote Rafael Cerdá, para abordar el Año de la fe, convocado por el papa Benedicto XVI para el 2012 con la carta apostólica ‘Porta Fidei’, que recibieron los participantes.

Uno de los profesores, Daniel Benito, profesor de Historia del Arte de la Universitat de València (UV), sostuvo que en esta juventud universitaria ajena a lo eclesiástico, “hay más inquietud y curiosidad que rechazo”. Este profesor participa con sus alumnos en proyectos de restauración de patrimonio eclesiástico y subrayó que ha vivido “auténticas conversiones”. Para muchos alumnos es el primer contacto con lo eclesiástico, incluso con la realidad de una comunidad parroquial con la que conviven mientras duran los trabajos. “Hemos llegado al caso de un joven que no estaba bautizado que sintió su vocación sacerdotal. Hay jóvenes que no saben qué es un sagrario, una custodia, incluso, ni siquiera quién es San José”.

Alumnos interesados
En este sentido, para Alberto Piñero, profesor de Sociología de la UV, en ocasiones son los propios alumnos los que suscitan temas de debate relacionados con la religión. Para Piñero, la clave está en el tesminio personal. “No se trata de llevar una bandera ni un altavoz sino de mostrarnos tal cual somos ante una juventud que quiere hablar de Dios”.

A este argumento se sumó Jesús Rivaya, profesor asociado de la Universitat Politècnica de Valencia (UPV). “Desde que imparto clases, al final del curso leo a mis alumnos en pasaje de las Bienaventuranzas. Los alumnos terminan aplaudiendo”.

Otro de los participantes, José Ramón De Verda, catedrático de Derecho Civil de la Universitat de Valencia, lamentó que la pastoral universitaria no sea conocida. “Muchos profesores creyentes no tienen ni idea de que se ha puesto en marcha esta pastoral”, apuntó. “A la gente se la convierte más por el comportamiento que con las palabras. Ir muy combativo puede conseguir el efecto contrario”, añadió.

Para Gema Piñero, profesora de la UPV, la Pastoral Universitaria comienza por el “encuentro entre los propios profesores católicos”. El coordinador de la Pastoral Universitaria, el sacerdoteVicente Pons, profesor de la UV animó a los docentes a no esconder su condición de católicos. “Si la vida de fe se mantiene en privado, no es vida de fe”, argumentó. Por su parte, monseñor Osoro animó a los profesores a reflexionar en este año de la fe sobre qué pueden hacer ante los miles de jóvenes que “jamás han tenido contacto con la fe y ni siquiera han recibido la primera comunión”.

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