Gemma Mengual, de sirena a actriz

Leyendo las informaciones sobre la retirada de Gemma Mengual, una de las desportistas españolas más laureadas en su disciplina, me viene a la cabeza un tema que escribí allá por el 2007. En él, tracé un paralelismo entre Mengual y Ariel, la Sirenita de Disney, por aquello de su pasión por el mundo acuático. En aquel momento, Gemma salía con el actor valenciano Quique Arce y no cerraba la puerta a dar el salto al cine, cuando dejara las piscinas. ¿Habrá llegado el momento?

http://www.lasprovincias.es/prensa/20070414/deportes/sirena-actriz_20070414.html

De sirena a actriz
Walt Disney inundó en 1989 los cines de todo el mundo con las peripecias de Ariel, una simpática sirena, hija de Tritón, dueño y señor de Atlántica. Su mayor deseo era abandonar el fondo del mar y salir a la superficie para pasar el resto de sus días junto al príncipe del que se había enamorado perdidamente. Gemma Mengual no es Ariel ahora, pero tal vez en un tiempo muy lejano lo fue. “Siempre me ha gustado el agua. Quizás en otra vida fui pez”, dice. Y a juzgar por cómo se mueve en el agua y las horas que pasa en la piscina, no le falta razón.

Como buen pez, cuando pisa asfalto lo nota: “Estás acostumbrada a un medio en el que flotas y cuando sales y tienes que estar mucho rato de pie, la espalda y las rodillas pueden doler un poco”. Al parecer, les sucede a todos los de su especie.

Cuando a Disney se le ocurrió la idea de la sirenita que quería ser princesa, Mengual, con 12 años, ya andaba chapoteando y bailando en las aguas del Club de Natación Kallipolis. Seguro que ya soñaba con colgarse del cuello seis medallas en unos mundiales y saltar las alarmas de los aeropuertos en el detector de metales.

Ayer estuvo en Alfafar, con Nina Zhivanevskaia, otra reina de las piscinas. Dos de las nadadoras más brillantes, estuvieron en la presentación del nuevo complejo deportivo de la localidad, que será inaugurado el próximo viernes, día 20. Parece mentira, pero el agua detuvo a Gemma Mengual. Estaba prevista la inauguración del complejo y una exhibición del equipo español de natación sincronizada. Pero la lluvia de los últimos días truncó los planes y las obras todavía no han concluido. Habrá que esperar.

Ariel tenía un enemigo: su tía Úrsula, que vivía alejada de Atlántica por su carácter malvado. Lejos de España, en Rusia, anda también el enemigo a batir de Gemma Mengual y con quien espera enfrentarse en los Juegos Olímpicos de Pekín de 2008, consciente de la dificultad de la empresa: “Las rusas son las mejores, pero si mejoramos técnicamente y en la ejecución de la coreografía, que es lo que ellas dominan, deberían tener algo de miedo. Creo que lo hacen mejor, pero nosotras hacemos coreografías muy impactantes y temen que eso nos beneficie en la puntuación.”

Mengual conoce a quien ha de enfrentarse pero también sabe las armas que tiene. “Rusia tiene una manera de trabajar muy diferente y todo el equipo posee un talento fuera de serie. Allí levantas una piedra y te salen ocho grandes competidoras. Pero nosotras tenemos un talento escénico y una forma de competir con mucha energía, quizás reflejo del carácter español. Parece que las deportistas spanish somos un poco miedosas pero nos tiramos al agua y nos transformamos”, explica. Quiere tocar metal, pero del oro que se resiste prefiere no hablar demasiado. “Si no llega, no pasa nada. De momento, firmo conseguir medallas”, apunta.

Su retirada de la competición todavía está lejana, pero ya se habla de ella y, puestos a elegir, Mengual prefiere los campeonatos del mundo de Roma de 2009, con una retirada por todo lo alto. “Me encantaría dejarlo allí. Es una ciudad en la que he competido muchas veces y me gusta mucho. Lo más bonito sería irme en un Mundial, con un solo (nombre de una especialidad) bonito”.

Novio valenciano
Tiene 30 años recién cumplidos el pasado jueves, tantos como medallas acumula en su palmarés. A simple vista, a una persona con pasado marino y que pasa once horas al día en una piscina no le esperaría un buen futuro en tierra firme. Pero si el personaje de Disney tenía a Sebastián para hacerle ver que vivir en la superficie era muy difícil, el actor valenciano Quique Arce, su novio, hace todo lo contrario y la anima a empezar una carrera como actriz. “Probar suerte en el cine sería una cosa muy divertida. Quique siempre intenta convencerme de que pruebe y a veces ensayo con él. Una vez hice una prueba y parece que se me da bastante bien, aunque no me quiero meter ahora. No me gusta el intrusismo, pero si me formo, me siento segura y veo que puedo seguir adelante, lo haré.”

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