algunas notas sobre la eutanasia

El debate sobre la eutanasia se ha colado en las elecciones presidenciales en Francia. La Asociación Derecho a Morir Dignamente (ADMD) ha lanzado una campaña que utiliza la imagen de los candidatos al Elíseo que se oponen a la legalización de una ayuda activa para morir: Nicolas Sarkozy, François Bayrou y Marine Le Pen. Aquí en España, la propuesta de ley de muerte digna quedó aparcada antes del cambio de gobierno y parece que, de momento, así seguirá. Se trata de asunto polémico y espinoso por lo que siempre viene bien acercarse a expertos o conocedores en la materia. Juan Martínez Otero, doctor en Derecho, máster en Bioética de la UCV y profesor de Derecho de la Comunicación en la CEU UCH; José Ignacio Gómez Pérez, doctor en Medicina y vicedecano de Medicina de la Universidad Católica de Valencia; y Marta López Alonso, enfermera y doctora en Teología Moral por la Universidad de Comillas; participaron recientemente en unas jornadas sobre la eutanasia. Vale la pena, dejando a un lado opiniones personales, al menos, echarle un vistazo.

Martínez Otero: “No corresponde a 350 diputados decidir qué es una muerte digna”
La eutanasia preocupa y ocupa a los legisladores, aunque la propuesta de Ley de Cuidados Paliativos y Muerte Digna, que aprobó el Consejo de Ministros en mayo de 2011 no ha pasado, de momento, el trámite parlamentario, principalmente por el cambio de gobierno en las últimas elecciones generales.

Las propuestas legales surgidas en este sentido merecieron la atención de la jornada y correspondió al doctor en Derecho Juan Martínez Otero presentar y analizar las propuestas referidas a la eutanasia.

Martínez valoró positivamente que el texto de mayo abandone el concepto de ‘muerte digna’ porque “350 diputados no pueden decidir qué es una muerte digna”; que reconozca los cuidados paliativos no como ensañamiento terapéutico sino para hacer “más llevaderos los últimos momentos de vida”; así como que se reconozca el derecho a la intimidad de los pacientes.

Por otra parte, lamentó que se dé al enfermo “todo el poder de decisión en contra del buen hacer médico”, lo que complica y dificulta la relación paciente – médico, arrojando sobre el último “sombras de sospecha”; así como que se de mayor poder a los representantes legales de los pacientes en casos de incapacidad. En este sentido, Martínez subrayó que la propuesta legal no aclara cuestiones como la objeción de conciencia y que, además, vincula dignidad de vida con calidad de vida.

José Ignacio Gómez Pérez: “Se admite la eutanasia en unos casos y se acaba matando a discapacitados”
A río revuelto, ganancia de pescadores. La confusión que genera la enorme variedad de nombres que forman el campo semántico de la eutanasia -‘muerte digna’, ‘compasión’, ‘eutanasia activa’ y ‘pasiva’, ‘suicidio asistido’, entre otros- beneficia, según el doctor José Ignacio Gómez, a los partidarios de la libertad de la acción.
Advirtió de lo que se conoce como ‘pendiente resbaladiza’, que ejemplificó con el caso de Holanda, donde se empezó admitiendo la eutanasia en casos extremos y se ha acabado “asesinando niños de corta edad con defectos físicos y psíquicos”.

Denunció la constante manipulación del lenguaje que se produce en el debate sobre la eutanasia. Por su parte, él la definió como la “conducta intencional de producir la muerte a una persona con una enfermedad grave, motivada por una falsa compasión y en un contexto sanitario”. Igualmente, advirtió del error que supone utilizar el término ‘compasión’ en este contexto, ya que “eliminar al que sufre no es, en ningún caso, compadecerse”.

Rechazó la opinión de quienes acusan a la Iglesia de “apoyar el ensañamiento terapéutico” al situarse en posiciones contrarias a la eutanasia y recordó el caso del conocido como ‘León de Münster’. El obispo alemán Clemens August von Galen denunció duramente el asesinato de los discapacitados físicos y mentales, considerarlos improductivos, en la Alemania nazi.

Marta López Alonso: “El dolor exige una fe basada en la experiencia personal de Dios”
Cómo se vive la fe desde la enfermedad, más aún, cuando va inevitablemente abocada al final de la existencia. La enfermera y doctora en Teología Moral Marta López reflexionó en su intervención sobre cuáles deben ser los valores del cristiano, qué tipo de fe, que deben primar a la hora de enfrentarse al dolor, al sufrimiento y a la muerte.

“La situación extrema produce agotamiento y en este punto, la fe como idea o como ideología es inútil”, argumentó. El sufrimiento y la enfermedad exigen una fe basada en la “experiencia personal de un Dios cercano, que acompaña”, puesto que, ante el inevitable drama de la muerte, “una fe que es únicamente espera de resultados fracasa”.

López invitó a los agentes de pastoral de la salud que participaron en la jornada a afrontar la subjetividad de cada paciente. “Cada paciente es único y la experiencia del enfermo no puede ser ajena”, afirmó. En este sentido, destacó que cualquier reflexión sobre el sufrimiento que se haga “sin apoyarse en el enfermo” es una reflexión incompleta.

Dado que, en palabras de López, “la muerte es la culminación de la vida”, la ponente aseguró que es preciso atender a la “naturaleza vulnerable” del ser humano, desde donde parte el sufrimiento y el dolor, y no esperar a los momentos finales de la existencia para comenzar el acompañamiento de los pacientes.

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