las notas de la Pasión

Una Semana Santa como la de Torrent, con más de un siglo de vida, se enfrenta al reto de reiventarse y evolucionar. La música, parte importante de las celebraciones y uno de los elementos que más ayuda a vivir la piedad popular en todo su fervor y religiosidad, juega un papel fundamental. Los músicos de las hermandades se han lanzado en los últimos años a trabajar para hacer más grande una de las fiestas más importantes de la ciudad y que, tras ser declarada Fiesta de Interés Autónomico, aspira sin complejos a seguir creciendo.

Cuando una hermandad ha superado de largo el siglo de vida, dos tienen más de 75 años de historia y cerca de una decena ha celebrado ya sus bodas de oro, la Semana Santa torrentina, tal y como se conoce en la actualidad, se enfrenta al reto de reiventarse. O al menos, evolucionar.

Tras ser declarada Fiesta de Interés Turísitico Autonómico, elección basada principalmente en la figura de la Reina del Encuentro, hermandades y cofrades no descansan para seguir creciendo y ganar difusión y reconocimiento.

En este proceso, la música, como parte importante de esta manifestación de piedad popular, es uno de los elementos que más cambios está sufriendo en los últimos años. Atrás han quedado las procesiones y traslados en los que los penitentes procesionaban al ritmo de tambores acompañados por una retahíla de marchas de corneta conocidas ya por la mayoría.

Lo mismo ha sucedido con los ensayos. El solemne sonar de las cornetas y el golpe gris y bronco de los bombos ya no se cuela en las casas solo a partir del mes de enero. Hoy por hoy, no resulta extraño toparse con una banda en la calle allá por el mes de septiembre. O antes. La música, que ayuda a vivir la Semana Santa en toda su pasión, su fervor y su religiosidad pone su parte para hacer crecer la fiesta.

Dejadas atrás las Fallas, ese oasis festivo que rompe por unos días la reflexión, el silencio y la conversión propios de la Cuaresma, las hermandades afrontan los últimos días antes de que las palmas del Domingo de Ramos anuncien el comienzo de la Semana de Pasión.

Confundidos en las últimas semanas con el estruendo de los petardos, los compases de las bandas de cornetas y tambores anuncian la llegada de la Semana Santa. Es la estampa que se encuentra, por ejemplo, quien sale de uno de los gimnasios que hay a la salida de la ciudad o quien circula en coche por esa zona.

Los músicos de la Santa Cena y los Caballeros del Santo Cáliz afronta uno de sus últimos ensayos cuando falta poco más de una semana para el Domingo de Ramos. La banda discurre lenta, ordenada, solemne, como una procesión. Niños y mayores se toman su cometido con seriedad. Como conscientes de que lo que hacen es bueno no sólo para ellos sino para toda la Semana Santa torrentina.

“Engrandecer y mejorar la Semana Santa de Torrent”. El presidente de la hermandad, Vicente Marcilla no se mira narcisistamente el ombligo al contar porqué su cofradía decidió enfrentarse al temido y manido “se ha hecho así toda la vida”. Reconoce las dificultades que pueden surgir en el seno de las agrupaciones llegado el momento de plantear cambios y novedades, sobre todo en hermandades con mayor trayectoria y recorrido y afectadas por ese síndrome del “se ha hecho así siempre”. Ha llegado el momento de renovarse y dejar paso a nuevos conceptos y nuevas formas de entender esta celebración si lo que se pretende es “engrandecer y mejorar esta manifestación popular”.

La Santa Cena incorporó hace tres años a su clásica formación musical de cornetas, tambores y timbales otros instrumentos como trompetas y fliscornos, y trajo a Torrent lo que se conoce como “estilo sevillano”, muy diferente a lo que había sonado en los desfiles hasta el momento. Eso sí, la dificultad de las piezas que se interpretan ha obligado a los músicos a recibir clases básicas de solfeo, que se imparten en el propio local social.

Esta entidad trata de no limitar su funcionamiento, así como la relación de sus miembros, a los siete días que van del Domingo de Ramos al de Resurreción. Cada viernes se reúnen en su local medio centenar de personas, mayores y jóvenes. Esta dinámica ha supuesto superar la habitual “ruptura” entre los cofrades que forman parte de la banda y los que no.

En este sentido, y de cara a motivar a los miembros de la formación musical, participan y organizan conciertos y certámentes durante el curso. “Es complicado motivar a los miembros de la banda solo para participar en las procesiones habituales”, apunta el presidente.

La Santa Cena fue, además, la primera que se lanzó hace casi una década a grabar un disco. En aquel momento, la grabación contenía las marchas de cornetas que podían escucharse en cualquier procesión local. El trabajo no se detiene. Trabajan en la edición de un nuevo disco que recoja el trabajo realizado en los últimos años.

Desfiles que estremecen
Por su parte, los hermanos de las Siete Palabras y el Cristo del Perdón han sido de los últimos en pisar las calles de Torrent -lo hicieron en 2005-, pero lo han hecho con la fuerza propia de su juventud. Su banda, especialmente su sección de percusión, rompe el silencio de la noche en cada procesión en la que participa. El sonido seco, oscuro y solemne de sus tambores y timbales hace estremecer a quienes levantan la mirada al paso de la talla de madera de su sobrecogedor Cristo del Perdón, obra de Ventur Gómez.

Convencidos de que se podía aportar más a la Semana Santa local optaron, al poco tiempo de empezar a desfilar, por “probar cosas nuevas”. Adrián Fernández, cabo de percusión planteó a otros compañeros la posibilidad de que “los tambores no tocaran lo mismo de siempre”.

Funcionó. Poco a poco fueron introduciendo ritmos y cortes vistos y oídos no sólo en Sevilla, referencia que no falta a la hora de plantear cambios en esta celebración, sino también en Teruel, en cuya provincia, los instrumentos de percusión juegan un papel fundamental en procesiones, desfiles y actos como la ‘rompida de la hora’ de Calanda, cuando al mediodía del Viernes Santo, el estruendo ensordecedor de miles de tambores anuncia la muerte de Cristo.

La banda de la hermandad sólo descansa en verano. A partir del mes de septiembre, primero un día a la semana, sus miembros se reúnen para ensayar e introducir nuevos cambios. “Es una cuestión de motivación”, apunta Adrián. Los cambios, las pruebas y las novedades de cada año son el ánimo que empuja a los miembros de la banda a sacrificar parte de su tiempo en favor de la hermandad, normalmente por la noche, y durante más tiempo de lo que venía siendo habitual.

La dinámica de los ensayos es sencilla, según la describe el responsable de la percusión. Los recién incorporados a la banda ensayan al principio aparte y aprenden los toques y golpes básicos hasta incoporarse al conjunto que, mientras, trabaja, por ejemplo, los nuevos ritmos. Al margen practican las cornetas. Sólo al final se ensambla y se armoniza el conjunto. El resultado, un desfile que emociona a quien lo presencia.

Este y otros temas de la Semana Santa de Torrent en el último número de Torrent Informatiu.

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Un pensament sobre “las notas de la Pasión

  1. Retroenllaç: cofradías, no fallas « El país de las tortugas

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