Un gran imperio solidario de la industria textil

Un taller de mujeres en Torrent y Valencia envía cada año miles de prendas de ropa para niños hechas a mano a una docena de países

“Estuve desnudo y me vestisteis”. En todo el mundo se hace realidad este pasaje evangélico  gracias a las agujas y los hilos que guían las manos expertas de las mujeres del taller Maria Mazzarello – Amparito Baviera. Desde hace más de diez años el medio centenar de mujeres que forman esta asociación se reúne y confecciona ropa para niños que luego es enviada a países pobres.Lo hacen, por un lado, en el centro Madre de los Desamparados de la parroquia la Asunción de Torrent y, por otro, en la parroquia Santa María del Puig de Valencia.

Hoy por hoy, llegan a una docena de países de Sudamérica, África y Asia alrededor de 3.500 prendas. Son las cifras de este pequeño pero gran imperio textil cuyo único fin es vestir al que va desnudo. “Cada puntada es un acto de amor a Dios”. Esta frase, que se atribuye a la fundadora de la orden salesiana, la Madre Mazzarello, inspiró a Amparito Baviera. Esta mujer de Torrent puso su esfuerzo al servicio de los más pobres haciendo realidad su espíritu misionero, dedicando su tiempo a coser para los más necesitados.

Inspiración salesiana
Lo hizo como salida a una traumática situación familiar, motivada por el fallecimiento de su hija. El espíritu y el tesón de esta mujer, educada en el carisma salesiano, lo recogió su hija, Inmaculada Alabarta. Juntas superaron aquel enorme bache emocional confeccionando ropa para niños pobres de otros países. Y a ellas se unieron otras mujeres. Con el tiempo, del salón de su casa, desbordadas por la gran producción, tuvieron que trasladar el taller a un lugar más amplio. Ahora, además de coser ropa para niños pobres de todo el mundo, ayudan a otras mujeres. Según Inmaculada, es la otra cara del taller. “Aquí estas mujeres ponen al servicio de los demás, lo que saben hacer muy bien y, según ellas mismas confiesan, se sienten útiles y sienten que aportan su granito de arena en un mundo golpeado y dominado por las desigualdades”.

Peúcos, batas y colchas
En el taller o desde casa, las mujeres de Madre Mazzarello – Amparito Baviera confeccionan con mimo desde calentitos peúcos, batas para niña y pantaloncitos cortos que llegan a los países donde más aprieta el calor, hasta jerseys de lana para el Sáhara, donde por la noche, las temperaturas descienden brúscamente. También cosen colchas que son, demasiado a menudo, la única separación entre el suelo y los niños a la hora de dormir, porque llegan a lugares donde “no tienen ni cama”.
Las prendas se empaquetan por tallas y por medio de asociaciones y misioneros son entregadas en mano, sin intermediarios, en su destino. Desde la humildad de dos humildes talleres en Torrent y Valencia y decenas de hogares, puntada a puntada, botón a botón, estas mujeres hacen realidad una de las necesidades básicas del ser humano, el vestido, en miles de niños de todo el mundo.

El agradecimiento de la hija del presidente de Mali
Las mujeres del taller Madre Mazzarello – Amparito Baviera reciben el reconocimiento de su trabajo por dos vías principalmente: las fotografías de los niños vestidos con la ropa elaborada por ellas, que llegan de la mano de los misioneros que se acercan al taller y el testimonio de los propios cooperantes. Se dio incluso el caso, hace años, que la hija del mismísimo presidente de Mali se presentó en casa de Amparito Baviera para agradecerle, en nombre de sus compatriotas, el trabajo realizado.

Un pensament sobre “Un gran imperio solidario de la industria textil

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s