la capilla sixtina, al detalle

La visita a los Museos Vaticanos, obligada para amantes del arte y para profanos en la materia solo si tienen más de tres o cuatro días por delante en Roma, es un constante devenir de empujones y tropiezos. Estrecheces que se multiplican cuando se llega a la meca del lugar, lo que en el Louvre sería La Gioconda: la Capilla Sixtina.

Cientos de personas, jugándose el caer mareados, levantan la mirada hacia los frescos que han contemplado silenciosos durante siglos la elección de los pontífices. De vez en cuando se oye un alarido. Non photo. Silent please. Es inútil. Entre el rumor constante siempre hay quien disimuladamente -o no tanto- intenta cazar el genio de Miguel Ángel.

Precisamente, aprovechando que la sala está de cumpleaños, nada menos que 500 años, el Vaticano se plantea la posibilidad de restringir las visitas. No resulta nada extraño. Entre la inmensa multitud que llena la estancia hasta los topes es imposible imaginarse a Buonarroti pintando los frescos tumbado boca arriba sobre su andamadio, al papa Julio II recriminándole su tardanza y a los cientos de cardenales que entre sus muros han esperado la inspiración del Espíritu Santo para elegir a un nuevo papa.

Es casi más fácil visitando esta web. Una vista completa de la sala increíblemente vacía en la que recreearse y disfrutar de una de las más importantes maravillas de Occidente.

 

 

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s