“son necesarias nuevas investigaciones directas sobre la Sábana Santa”

Jorge Manuel Rodríguez es uno de los mayores expertos del mundo en la Sábana Santa de Turín. Es presidente del Centro Español de Sindonología, con sede en Valencia y dedicado a la investigación científica de reliquias cristianas. Participó en la primera semana cultural de la Semana Santa local con motivo del décimo aniversario de la casa museo con una conferencia sobre la Síndone.

Rodríguez, durante la conferencia que impartió en Torrent.

Rodríguez, durante la conferencia que impartió en Torrent.

Pregunta – El próximo Sábado Santo tendrá lugar la segunda ostensión (muestra) televisiva de la Sábana Santa desde 1973. ¿Por qué es importante un hecho como este?
Respuesta – La importancia del hecho depende de su excepcionalidad y de la amplitud de público al que va dirigido. La única ostensión televisiva que se ha hecho fue en 1973. Hubo una alocución del papa Pablo VI y después se proyectaron imágenes de la Síndone. Al emitirse la imagen en negativo se pudo ver cómo la impronta del cuerpo adquiría su verdadera apariencia al invertir el claroscuro de la imagen. Mucha gente con la que he hablado en mi vida recordaba aquella transmisión como algo verdaderamente impactante y único. Respecto a la audiencia potencial, en un sólo acto pueden ser centenares de millones. Está previsto que la transmisión dure una hora.

P – ¿La Sábana Santa no está siempre visible en Turín?
R – Por supuesto que no. A lo largo del siglo XX sólo se expuso en 5 ocasiones y en lo que llevamos de siglo XXI, una en el año 2010. La razón es que no se trata de un cuadro o pintura al uso. La “huella” del cuerpo de la Sábana está formada por la degradación de la celulosa del lino en las fibras más superficiales de algunos hilos, parecida a la oxidación. La imagen es consecuencia de un fenómeno desconocido que ha originado esa degradación. La luz es uno de los factores que puede oscurecer la celulosa. Si la Síndone estuviera expuesta siempre no podrían distinguirse las fibras que forman la imagen del resto de la tela, pues todas ellas terminarían siendo de color marrón.

Artículo publicado en el último número de Torrent Informatiu, en edición impresa, con más reportajes y entrevistas

P – Valencia acogió el año pasado el primer Congreso Internacional sobre la Sábana Santa, ¿qué supuso para la historia y la investigación de la tela esta reunión?
R – Pretendíamos reunir a los principales investigadores directos de la Síndone que aún están vivos y poder escuchar de su propia boca, sin intermediarios, el resultado de sus investigaciones. No se pretendía realizar grandes innovaciones, aunque algunas sí se produjeron, sino acceder de primera mano a una información que normalmente se distorsiona cuando pasa a través de los medios. Fue un verdadero hito. Hemos podido recopilar el resultado de las principales investigaciones realizadas sobre la tela durante el último cuarto del siglo XX.

P – En aquel congreso participaron sobre todo científicos, ¿la Sábana Santa es una cuestión más científica que religiosa?
R – Hay que tener claro que hablar de la Síndone es hablar de un objeto y los objetos se estudian y se investigan según el método científico. No se trataba de especular sobre un concepto ni de filosofar sobre la hipotética mortaja de Cristo, sino de tratar de encontrar explicación a algo que existe y que desconcierta desde hace más de un siglo a los investigadores. Piénsese que hasta el momento nadie ha sido capaz de reproducir una imagen con las características físicas, químicas, biológicas y médicas de la Síndone.

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P – ¿En qué punto puede decirse que están las investigaciones sobre la tela?
R – Las investigaciones sobre la Síndone de Turín arrancan en 1898. En la placa del negativo de la primera fotografía se vio con nitidez la apariencia real del hombre envuelto en la tela, mientras que en ella misma la huella tenía una apariencia extraña. Era como si la tela fuera el negativo óptico del hombre que fue envuelto en ella. A partir de este momento la Sábana dejó de ser una reliquia más y se convirtió en objeto de estudio científico. Las investigaciones que se han realizado desde entonces pueden agruparse en 3 bloques. Primero, los estudios sobre la tela. El más famoso es la datación con Carbono 14 de 1988, cuyos resultados, sin embargo, han sido desautorizados. La morfología de la tela la hace compatible con un lienzo del tiempo de Jesús y se han encontrado en él restos de pólenes procedentes de plantas orientales y algunas de estas especies se corresponden con las usadas en enterramientos muy antiguos. Segundo, los estudios sobre la imagen. Sobre este campo se realizó entre 1978 y 1981 una investigación exhaustiva. Como ya he dicho, nadie hasta la fecha ha sido capaz de reproducir una huella idéntica a la existente en la Sábana Santa. Sabemos cómo es esa huella, pero su explicación sigue siendo un reto a la inteligencia.

P – ¿Quién puede ser el personaje que aparece en la tela?
R – Este es el tercer campo de investigación y el que más resultados ha proporcionado. Los forenses que han estudiado la imagen y las huellas de heridas de sangre que se aprecian en ella están de acuerdo en que se corresponden a las que dejaría una persona muerta con todas las peculiaridades de la muerte de Jesús de Nazaret. El hombre de la Síndone tiene heridas punzantes en la cabeza como las que produciría una corona de espina. Jesús fue flagelado al estilo romano y crucificado y así está documentado en la Sábana Santa. Normalmente los crucificados eran atados a la cruz. Jesús, por el contrario, fue clavado en ella; esto es algo poco frecuente que también aparece en el hombre de la Síndone. Jesús fue alanceado en el costado, de la misma manera que aparece en la Sábana. La suma de estas y de otras características hacen que la probabilidad de que el hombre de la Síndone sea otro crucificado sea ninguna. Cabe otra posibilidad. Que alguien, con unos conocimientos arqueológicos e históricos realmente notables, hubiera reproducido en un hombre la muerte que sufrió Jesús de Nazaret y que lo hubiera enterrado en el Lienzo de Turín.

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P – ¿Cuando fue la última vez que se trabajó directamente sobre la tela?
R – Desde la datación con Carbono 14 de 1988 no se ha vuelto a trabajar directamente sobre el lienzo. Sí, se ha avanzado en la investigación histórica, y, por ejemplo, se han encontrado una gran cantidad de documentos que refieren la trayectoria y la presencia de la Sábana en diversos lugares. Se ha avanzado mucho en aspectos colaterales de la investigación. Aún así, es necesaria una nueva tanda de investigaciones directas sobre la Sábana Santa. La tecnología del año 81 permitió descartar las distintas posibilidades que se barajaban sobre el origen de la impronta, pero como la tecnología ha avanzado tanto, pienso que hoy día se podrían obtener nuevos resultados que permitirían acercarnos más a la resolución del misterio.

P – ¿Existe alguna otra reliquia que pretenda ser la mortaja de Cristo?
R – No, en absoluto. Lo que sí se conservan son más de ciento cincuenta copias que a lo largo de la historia se han hecho de la Síndone de Turín, pero todas ellas tienen escrita una leyenda que indica que se trata de copias. Los dibujos que contienen son una prueba evidente de cómo los mejores pintores eran incapaces de reproducir, con ninguna técnica pictórica, una huella semejante. La única reliquia  que puede compararse a la Sábana de Turín es el llamado Santo Sudario de Oviedo.

P – ¿Qué dice la Iglesia?
R – “No tratándose de una cuestión de fe, la Iglesia carece de competencia para pronunciarse sobre su autenticidad”. Esta frase del beato Juan Pablo II refleja muy bien la situación desde el punto de vista religioso. No es cuestión de fe. No hay obligación de creer que la Sábana de Turín sea la mortaja de Cristo, son los científicos los que tienen que decir si eso es posible. Otra cosa es que de la investigación científica no podamos obtener información “útil” desde el punto de vista religioso. La Iglesia la venera como una reliquia porque la tradición la considera como tal.

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P – Valencia comparte con Turín la veneración de una importante reliquia, en este caso el Santo Cáliz. ¿Está en la catedral de Valencia la copa que utilizó Jesús en la Última Cena?
R – La investigación del Santo Cáliz de Valencia es mucho más limitada que la de la Síndone. Contra él sólo tiene el escepticismo típicamente valenciano y el desconocimiento de lo que piensan los arqueólogos. Estos están de acuerdo en que la parte superior, el resto son ornamentos, del Santo Cáliz es un vaso murrino que se puede datar aproximadamente entre el siglo II a.C. y el I d.C. En contra de lo que piensa mucha gente, no existe en el mundo ninguna otra copa que pretenda, con base histórica o arqueológica, ser el Santo Grial. Sólo el Cáliz de Valencia podría reclamar dicho honor. Como quedó claro en el I Congreso Internacional sobre el Santo Cáliz, celebrado en Valencia en 2008, si el Santo Grial de la Última Cena se conserva en algún sitio, tendría que ser el nuestro. O está en Valencia, o desapareció.

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